Es dificil imaginarse a St. Julians con sus calles desiertas, sobre todo cuando se está en un lugar que cuenta con los locales de moda ya sea restaurantes, cocktelerias, discos o pubs.

Pero antes del verano en días de semana se puede visitar la otra cara de esa ruidosa y vibrante parte de Malta, donde solamente los gatos y el ruido de las olas te acompañan mientras descubres lo misterioso que puede ser St. Julians sin personas en las calles.

Aunque tal vez no será tan divertido como ir de marcha a Paceville, ciertamente St. Julians no tiene nada que envidiar a la Ciudad Silenciosa, Mdina ya que el silencio y las luces ténues de color naranja le dan un toque de antiguedad y historia, el cual guarda celosamente durante las horas de más actividad.